
Este artículo es la síntesis de la sesión de Yoga Anatman del 17 de septiembre de 2026, una mañana en la que la respiración se encontró con la potencia creadora, en la que cada postura se convirtió en una declaración de soberanía.
Hay mañanas en las que la esterilla ya no es una simple esterilla. ✨ Se convierte en un umbral. Una puerta discreta, casi secreta, que se abre a otra manera de habitar la vida. Aquel miércoles, al amanecer, algo se deslizó entre las respiraciones: la dulce certeza de que tú eres el creador, la creadora de tu espacio. 🌱
Alexandre llega con el efecto acumulado del día anterior: un yoga que duró casi toda la jornada. Y ya, en los primeros minutos, el cuerpo lo sabe. Sabe que hoy no vamos solo a hacer yoga. Vamos a realizar. Vamos a elegir. Vamos a atrevernos a establecer un territorio.
El jardín interior y el arte de podar
Imagina por un instante. 🌿 Estás de pie en un jardín. El tuyo. Las zarzas han crecido por todas partes: viejas relaciones, proyectos cansados, obligaciones que ya no vibran. Y de pronto alguien te tiende, no una pala, sino una comprensión: tienes derecho a podar.
Esa es la promesa silenciosa de esta sesión. No añadir, sino liberar. No llenar, sino crear espacio. Y en ese espacio vacío, misterioso, lleno de posibilidades, algo nuevo puede por fin respirar. 💫
Así que respira. Una vez. Dos veces. Y déjate llevar por este viaje en el que el yoga se convierte en tecnología de despertar, en el que los mantras se vuelven verbo sagrado y en el que tu voz —sí, tu voz— empieza a hablar el lenguaje del universo. 🕊️
La enseñanza de la mañana
El elixir del día lleva un nombre cristalino, casi un secreto susurrado al oído del universo: «Yo creo». ✨ Dos palabras que lo contienen todo. Dos palabras que te hacen pasar del modo usuario al modo creador.
Alexandre retoma el hilo de las últimas semanas: la TCR, la Teoría de la Creación de la Realidad. Estos últimos días se le ha sumado una realización fundamental: la cadena completa de la manifestación. Primero está la intención, ese impulso de vida que nace del corazón, una forma de amor. Después, el posicionamiento: soy artista, soy terapeuta, soy farmacéutico. 🌱
Pero he aquí lo que con demasiada frecuencia se ha olvidado: la expresión. Porque sin expresión, nada se manifiesta. Nada. Y Alexandre da testimonio: estas últimas semanas, decenas de citas con terapeutas que no tienen clientes. ¿Por qué? Al escarbar en el inconsciente, siempre la misma herida: «No tengo derecho a expresarme, no tengo territorio, no tengo soberanía». 🕊️
«Es la expresión la que va a crear los clientes. Si me quedo sola en mi rincón, no puede haber clientes».
¿De dónde viene esta castración? De la infancia, muy a menudo. Sin derecho a existir, sin derecho a tener un territorio, sin derecho a hablar. Y Alexandre lo recuerda con una lucidez cortante: en la escuela nadie nos enseña a expresarnos. Aprendemos a contar, a escribir, a obedecer. Pero ¿expresarnos? Eso no existe en el programa. 💫
Así que la solución está ahí, en el elixir. «Libero en el amor todo lo que me impide expresarme, ser un artista, una artista, todo lo que me impide crear y utilizar el verbo sagrado, la ciencia de los mantras». Este mantra no es inocuo. Abre el camino hacia la restauración del chakra de la garganta, hacia la soberanía vocal. 🌟
Y entonces surge la segunda capa de la enseñanza, más sutil todavía. El mantra «Creo espacio». Alexandre insiste: «Mientras no hayáis conectado con ese absoluto, no podéis crear realmente el espacio, porque es el absoluto el que crea el espacio». Si te quedas en el modo relativo, en el modo usuario, vives en la vida de los demás o en la de la matrix. No es tu creación. 💞
Eso es la víctima: aquel o aquella que solo está en lo relativo. Y es la realización del Sí mismo, y después del No-Yo —lo absoluto—, lo que te devuelve tu poder de creador, de creadora. El poder de crear espacio. 🦋
Alexandre despliega entonces la noción de territorio. El tercer chakra. La autoridad. Y precisa: la autoridad no es la autoridad abusiva. Es la que define las reglas del dominio, como en un nombre de dominio informático. Tú eres la autoridad del dominio de tu vida. Tú creas los subdominios. Tú defines las reglas. 🌿
«Mucha gente no tiene este concepto en la cabeza y por eso siempre está en el territorio de otro».
Por último, una nueva iniciación: la infraestructura. El nivel por encima del mapa. Crear tu propia infraestructura de juego, tu propia ecoaldea interior o exterior, con tus propias reglas: comunicación no violenta, autonomía alimentaria, cocreación. 🌅 El elixir se bebe entonces con esta nueva conciencia: creo mi espacio, mi territorio, mi infraestructura. Soy soberano, soberana.
Realizaciones durante el Yoga Anatman
🎁 Este extracto de 10 minutos de las realizaciones de la sesión (en francés) te lo regala ANATMAN TV.
La sesión se abre con un mantra que parece una caricia: «Me entrego a mi yogui interior, me entrego». ✨ Las plantas de los pies abrazan la esterilla, los sonidos individuales se elevan, cada uno con su tonalidad, su frecuencia, su autoridad vibratoria. No son sonidos para quedar bonitos. Son sonidos que establecen un territorio.
Muy pronto se masajea la mandíbula, se estira la lengua, esa lengua que es, como recuerda Alexandre, el final del sistema nervioso. 🌿 Una puerta insospechada hacia el sosiego. El cuerpo empieza a comprender: aquí, cada gesto es un acto psicomágico.
«No es solo una práctica corporal, son técnicas de despertar y de transformación para hacer cada día y elevar la vibración».
Después llega la postura de las manos en alto. Los dedos bien separados, los pies que suben de puntillas, la mirada suspendida. Y ya arde. Ya brotan las lágrimas. Un calor suave, una emoción sin causa identificable, un tacto interior que dice: algo se está liberando. 💖 El cuerpo está rígido y, sin embargo, entregado: la paradoja misma del yoga anatman.
Los pulgares se enganchan detrás de la espalda, la cabeza se va hacia atrás, la columna se abre. La venda cubre los ojos. Ahí, algo cambia. La conciencia abandona lo visual para sumergirse en lo sentido. 🦋 Es una enseñanza en sí misma: sin los ojos, el cuerpo se convierte en su propia brújula.
Luego, la estatua de la libertad. El brazo derecho que sube, sube, sube, toca la oreja y se inclina hacia la izquierda como un bambú. El talón del pie derecho se levanta. La parte posterior del glúteo se estira. Y sobre todo —sobre todo— la mano izquierda baja a hacer un masaje profundo de la nuca. No una caricia. Un masaje de verdad. Alexandre insiste: «El cráneo no es nada frágil. Id a por todas». 🌟
El nuevo mantra cae como una evidencia: «Me entrego a mi masajista interior, me entrego». Y de pronto el pulgar empieza a moverse solo, a encontrar las zonas, a amasar el trapecio. Se revela una inteligencia corporal autónoma. 💞
Llegan los círculos con el mentón. Lentos, misteriosos. El cuerpo dibuja en el espacio, va hacia la izquierda, baja, curva la espalda. Y ahí emerge un gozo insospechado, ese gozo tántrico que no tiene nada que ver con lo exterior. Es el mundo interior el que se convierte en fuente de placer. 🕊️
«El tantra es gozar con tu mundo interior en lugar de perderte en el mundo exterior».
Alexandre se conecta entonces con sus vidas de maestro tántrico. Las piernas tiemblan, las emociones fluyen. El ritmo de la sesión se ralentiza: esa lentitud mística en la que cada milisegundo se convierte en una enseñanza. Surge entonces, cristalina, la pregunta central del yoga anatman: «¿Qué me hace sentir esto, ahora?» ✨ Ningún objetivo. Ninguna postura que lograr. Solo la conciencia localizada en el cuerpo.
Llega el OM grave. Ese OM que hace vibrar el chakra de la garganta y el tercer chakra, el del territorio, de la autoridad, de la soberanía. Alexandre insiste: el OM debe tener exactamente la misma vibración que el mantra «Libero en el amor». Es un entrenamiento de la expresión. Una educación de la voz. 🌅
Después los mantras se encadenan, magistrales:
«Creo espacio en mi vida para mi despertar, creo». Un mantra fundacional. Porque sin espacio creado, nada puede nacer. 🌱
«Gratitud por recibir toda la documentación técnica completa para crear mi realidad en este videojuego, gratitud». Surge entonces una realización: estamos en un videojuego que nosotros mismos creamos para jugar. Y Alexandre se posiciona: él crea la documentación porque nadie la había hecho. La documentación técnica de la creación de la realidad. 💫
«¿No tienes la documentación de la creación de la realidad? Pero ¿cómo te las apañas? Ah, lo paso fatal, es normal».
El siguiente mantra cae con una profundidad conmovedora: «Gratitud por crear un contexto para vivir mi sensibilidad, gratitud». Porque el mundo exterior puede ser violento, castrador. Y por eso —¡qué realización!— primero creo en mi interior el espacio de mi sensibilidad, y solo después el exterior puede manifestar personas sensibles, empáticas. 🦋 La dulzura se encuentra dentro antes de aparecer fuera.
Sigue la postura de entrega: brazos en cruz, ligeramente hacia atrás, la columna estirada hacia el cielo. Y de pronto se convierte en una declaración de amor a la vida: «Vida, a través de mí. Sé a través de mí. Ama a través de mí. Crea a través de mí». 💖 Estas palabras no se dicen, se habitan.
Llegan los cinco tibetanos, la cabeza se va hacia atrás, el estiramiento de la columna lo amplifica todo: las sensaciones, las emociones, el efecto psicodélico natural del yoga. Después, descenso milímetro a milímetro hacia el suelo, hasta que las palmas tocan la esterilla, la parte posterior de los muslos tirante, la espalda en llamas.
Y llega una realización que lo cambia todo. Alexandre pide decir el mantra «Elijo cada detalle de mi vida, elijo» y después, con una precisión de cirujano espiritual: «Libero en el amor la confusión entre elegir y controlar». 🌟
«Elegir no es controlar. Elegir es hacerlo desde el corazón, desde la soberanía».
Hermosa realización de la mañana. Sutil. Preciosa. ¿Cuántas veces hemos confundido la soberanía de la elección con la crispación del control? ✨
Llega entonces la postura de las piernas elevadas con la cinta. Primero la pierna derecha, bien alta, el cuello relajado, la zona lumbar pegada al suelo. Tiembla. Ríe. Llora. El payaso cósmico se despierta y se ríe de su propia creación. 🕊️
Después surge un mantra-reset, un mantra-claude-code que solo Alexandre podía inventar: «Pulso el botón de reset, pulso». El famoso slash clear del inconsciente. Borrar el contexto histórico demasiado cargado. Reiniciar el sistema. Volver a empezar de cero, como Édith Piaf.
«Vuelvo a empezar de cero. Barrido, olvidado, el pasado me da igual».
La pierna izquierda sube a su vez. Y entonces, una oleada de gratitud: «Gratitud por tener amigos espirituales, gratitud». 💞 Porque se ha producido una criba, suavemente, en las vidas de quienes practican. Los demás —los que no quieren transformarse— se han ido, de forma natural. No por juicio, sino por diferencia de vibración.
Viene después la iniciación de la comprensión rápida y de la eliminación rápida. El arte de podar lo que ya no sirve. Centrarse en lo esencial. Piensa en el jardinero, dice Alexandre. Una vida es como un jardín. Se poda, se define el territorio, se arrancan las raíces de las zarzas para que no vuelvan a crecer. 🌿
Las rodillas suben contra el pecho. La zona lumbar se estira en una espalda redondeada al revés. La cabeza suelta, las manos agarrando las rodillas. Después, el elixir. Después, la marcha consciente.
Y entonces —momento mágico— la venda vuelve a cubrir los ojos y Alexandre camina por el espacio, cartografiando la sala como un invidente. 🌅 Un acto psicomágico conmovedor. Tocar los objetos, memorizar sus posiciones, crearse una representación interior de su espacio.
«Creo dentro de mí una representación de mi espacio».
Y esa cartografía se convierte en metáfora de la vida entera. Porque en la vida también nos damos golpes. No vemos que tal persona es tóxica. No vemos que tal otra es un Buda. Es la observación, es la experiencia lo que permite cartografiar tu universo y avanzar en él con discernimiento y prudencia. ✨
El yoga se cierra con el mantra más decisivo de la sesión: «Decido tener un día magnífico, decido. Decido estar en mi mejor escenario, decido». El escenario del amor, de la alegría, de la abundancia, de la eficacia, de la paz y, sobre todo, sobre todo, de la expresión. 💖
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No es solo una práctica corporal, son técnicas de despertar y de transformación para hacer cada día y elevar la vibración.
Elegir no es controlar. Elegir es hacerlo desde el corazón, desde la soberanía.
Es la expresión la que va a crear los clientes. Si me quedo sola en mi rincón, no puede haber clientes.
Las voces del Nosotros
La gratitud que circula 💞
Como cada mañana, el Nosotros se fue tejiendo en los mensajes que salpicaron la sesión: un hilo discreto de amor y de reconocimiento.
- «Gratitud, Alexandre 🙏» — Valérie
- «Gratitud, te quiero 💖💖💖🙏» — Sandrine
- «¡¡¡Gratitud, buen día a todos!!!» — Rafaël
- «¡¡Te quiero!!» — Rafaël
- «¡Gratitud! Besos y abrazos» — Shakti Anne
Las realizaciones compartidas ✨
Shakti Anne resumió en pocas palabras la textura de la mañana: esa evidencia tranquila que atraviesa el cuerpo cuando algo se realiza.
«Las realizaciones del día: ¡como una evidencia!» — Shakti Anne
El Nosotros que se ama 🌟
Y luego, sencillamente, estas palabras que dicen lo esencial:
- «Te quiero 🥰» — Valérie
- «Buen día a todos 😊» — Valérie
- «Te quiero» — Shakti Anne
- «Feliz día 💖» — Sandrine
Temas: soberanía · territorio · expresión · creación · poda · cartografía · abundancia · no-yo
Este artículo fue escrito originalmente en francés: Yoga Anatman : Créer l’espace, cartographier sa vie et devenir souverain de son territoire
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