
Este artículo es la síntesis de la sesión de Yoga Anatman del 26 de septiembre de 2026, una mañana en la que la esterilla se convirtió en mando de juego y cada respiración reveló los entresijos secretos del gran juego cósmico.
Son las ocho. La luz se desliza suavemente sobre las esterillas. A tu lado humea una taza de chai casero, con una espuma untuosa de leche de coco y avellana. Fuera, el mundo sigue su carrera. Aquí, algo se detiene. 🌅
¿Y si, esta mañana, todo lo que creías que era un problema no fuera en realidad más que la firma secreta de tu vitalidad? ¿Y si tus dificultades fueran las pistas dispersas de un juego mucho más vasto de lo que imaginabas? 🦋
El gameplay secreto de tu existencia
Hay una palabra inglesa que al francés todavía le cuesta traducir: gameplay. La gracia del juego. Lo que hace que vuelvas a él, que lo disfrutes a tope, que te pierdas en él con gusto. Alexandre Anatman la convirtió en el hilo conductor de esta sesión, y te invita, con toda suavidad, a volver la pregunta hacia ti.
¿Dónde está tu gameplay? ¿Dónde está aquello que te hace vibrar, lo que te hace amar estar viva, estar vivo? La respuesta, como tantas veces, no está donde la buscamos. Se esconde precisamente allí donde no queremos mirar: en las pruebas, en las dificultades, en esos desafíos que hacen chirriar los engranajes. ✨
Porque, ¿sabías que los difuntos ya no tienen ningún problema? Esta frase, soltada con una sonrisa, le da la vuelta a lo evidente como a un calcetín. Tener dificultades es la prueba de estar vivo. ¿Y si la gratitud empezara exactamente ahí?
La enseñanza de la mañana
El elixir de esta mañana lleva un nombre en inglés, porque el francés, dice Alexandre sonriendo, va con retraso en estas cosas. Esa palabra es gameplay. La gracia del juego. Lo que hace que disfrutes a tope de una existencia. ✨
La pregunta es vertiginosa en su sencillez: ¿dónde está tu gameplay? ¿Qué te apasiona de verdad en esta vida? No lo que te agrada, no lo que te gusta un poco, sino lo que te hace vibrar a un nivel vibratorio astronómico.
Alexandre propone un ejercicio: recuerda tus mejores momentos en esta vida. Los días más bonitos. Aquellos en los que estabas en éxtasis, en euforia. ¿Qué era? ¿Con quién? ¿En qué contexto? Si eres más joven y todavía no has vivido mucho, deja que venga la intuición: las vidas paralelas, esas memorias que afloran. 🌿
Y entonces llega el giro. El de verdad. El que hace llorar a las certezas.
«Si ya tuvierais todo lo que queréis en todos los ámbitos, francamente os aburriríais tanto que ya no habría juego.»
El gameplay no está en la llegada. Está en el camino. Está en el gozo de resolver las dificultades. En el placer de encontrar en uno mismo los recursos para navegar cada prueba. 💖
Y Alexandre lleva la idea hasta su raíz: ¿y si la creatividad naciera precisamente de las dificultades? ¿Y si te vieras obligado a ir al fondo de ti para resolver lo que parece irresoluble? ¿Y si eso, exactamente eso, fuera el sentido del juego?
Evoca con humor «el ejército de Pancho Villa de los programas»: esa voz interior que se niega: «No, yo no quiero problemas, no quiero dificultades.» Pero eso es una incomprensión del gameplay. Es no ver que el juego es la resolución.
«Gratitud por tener problemas. Gratitud por estar viva y vivo. ¿Sabíais que los difuntos ya no tienen ningún problema?»
La realización final: estás en el videojuego en el que nadie sabe que está en el videojuego. Es la gran broma cósmica. Hay que reconocer que había que inventarla. Meterse en un juego, olvidarlo todo y ver cómo reacciona uno. 🦋
El show de Truman, Matrix, El atlas de las nubes, Free Guy, Ready Player One: algunas películas se han acercado a ello. Pero la experiencia directa se vive aquí, sobre esta esterilla, con esta taza de chai. Y la ventaja maravillosa de darte cuenta de que estás en un videojuego es que puedes personalizarlo. Hacerlo a medida. ¿Por qué seguir jugando el juego de otro? 🌟
El mantra final desciende entonces, como una evidencia: «Elijo mi juego.» I choose my game. El juego del Yo y el Yo del juego. 🙏
Realizaciones durante el Yoga Anatman
🎁 Este extracto de 10 minutos de las realizaciones de la sesión (en francés) te lo regala ANATMAN TV.
La sesión se abre con un salto individual, un sonido largo que atraviesa el pecho. Después llega el primer mantra, esa frase que monta todo el escenario: «Me entrego a mi yogui interior, me entrego.» 🕊️
Las manos suben, suben, suben. Se contraen las pantorrillas, los muslos, los glúteos, los abdominales. El cuerpo se queda rígido como una tabla, suspendido de los dedos de los pies, suspendido de las manos invisibles del cielo. Y ya hay lágrimas. Ya algo se desborda.
Alexandre lo nombra enseguida: «Acojo todas las emociones, acojo.» Nada que rechazar. La risa y las lágrimas vienen de la misma fuente. Es el nivel de arriba (el ser, la vida, el alma, la conciencia) el que ríe o llora a través de ti. 💫
Viene después la venda en los ojos. Se retira la realidad visual. Los pulgares se enganchan, la columna se va hacia atrás y luego se inclina hacia delante. El torso toca los muslos, las manos suben. Y en cada estiramiento vuelve esta frase como una caricia: «Me entrego a mi yogui interior.» 🌿
Luego se estira el lado derecho, largamente. La mano izquierda viene a masajear la nuca, el cráneo. «La cabeza aprieta bastante fuerte, el cráneo no es nada frágil», tranquiliza Alexandre. Las tensiones del cuello se van. Entonces se presenta un mantra poderoso: «Libero en el amor todo lo que me impide estar aquí y ahora en mis sensaciones corporales.»
«Nuestro yoga va a aumentar las sensaciones. La sensibilidad va a crear hiperestesia, todos vuestros sentidos se van a amplificar, es normal.»
Surge una realización luminosa: cuanto antes te acuestas, más sientes el yoga, más creas un ritmo, una estructura en tu vida. El yoga no es un ejercicio aislado: es una arquitectura invisible que sostiene en pie todo lo demás. 🌱
Llegan los cinco tibetanos con su cuidado energético para las lumbares. Después la pelvis dibuja círculos, lentos, amplios, como un ritual olvidado. Alexandre lo subraya: «Cuando lo hacéis todos los días, es fácil, es fluido, estáis en equilibrio todo el día.»
Luego se suma la sentadilla, preparación para la rana y entrenamiento para el esquí de este invierno. Una risa recorre la sala. «Libero en el amor todo lo que no ama el esfuerzo físico.» Después llega la rana propiamente dicha, tres minutos de respiración de fuego. Opción: flexiones, medio loto o seguir con la rana. Cada uno adapta, cada uno crea su práctica. 🙏
Llega entonces el momento sagrado de la correa. La pierna derecha se eleva, estirada, perpendicular. La zona lumbar se desposa con el suelo; Alexandre insiste en esta palabra: «Sentid el sentido de la palabra desposar.» Ya no cabe ni la costura del pantalón entre las vértebras y el suelo.
Y ahí se instala un mantra vertiginoso: «Asocio el gozo y el estiramiento.» Y luego: «Me permito hacerme bien, me lo permito.» 💖 El corazón se abre. La gratitud de empezar el día en un estado de éxtasis, de euforia, se expande como un perfume.
«Empiezo el día en un estado de éxtasis, de euforia, y después voy a conservar ese estado todo el día.»
Alexandre comparte entonces una realización fisiológica fundamental: lo que estás viviendo es un cóctel celular: oxitocina, serotonina, dopamina, endorfinas. Cada célula del cuerpo ríe contigo. Cada célula guarda esa firma durante veinticuatro horas. Los estudios sobre el yoga de la risa lo confirman. 🌟
La pierna izquierda toma el relevo. Llega después una invitación profunda: observar las fosas nasales. ¿Están abiertos Ida y Pingala? ¿Y Sushumna? Es la ciencia yóguica del pranayama que aflora, discreta, precisa.
Los brazos se estiran hacia atrás. Y de pronto, una verdad desnuda: «Suelto tanto que es posible quedarme en apnea, y está bien.» La conciencia observa el cuerpo. Cada espiración se convierte en un ensayo del último aliento, cada inspiración en una celebración del primero. 🕊️
«Sentid lo sagrado de este último aliento. Fin de un ciclo.»
Después, la postura sentada. Llega la taza de chai. Se despliega el ritual del elixir. Alexandre comparte una realización que viene de lejos: ya en 2015 había creado un ritual matinal con té verde para escribir el libro ¿Quién eres?. La estructuración, el buen hábito, lo sagrado de la mañana: es un hilo que atraviesa los años. 🌅
Entonces cae el mantra, evidente: «Gratitud por crear mi práctica.» No copiar, no imitar, sino inspirarse, adaptar, personalizar. Cada uno es diferente. Cada uno tiene necesidades diferentes.
Llega después la realización de lo no localizado. Puedes hacer esta práctica a cualquier hora del día o de la noche. En retransmisión. A las cinco de la mañana o a las diez. No cambia absolutamente nada. ¿Por qué? Porque lo que eres no está localizado. ✨
«Los científicos siguen intentando encontrar la identidad en el cerebro; ya pueden buscar. Es la conciencia la que crea la ilusión de la localización.»
Llega la marcha consciente, que François le regaló a Alexandre después de sus diez años junto a Thich Nhat Hanh. La venda vuelve a los ojos. Giramos sobre nosotros mismos. Perdemos las referencias: «la idea es dejar de saber, puesto que somos no localizados». Y entonces: «Camina. Camina solo.» 🦋
Toda la conciencia en los pies, en las sensaciones. El cuerpo se desplaza sin director, sin capitán. Se encuentra con otros, da abrazos con los ojos vendados, en lo no localizado. Y entonces llega el momento mágico: nos quitamos la venda, abrimos los ojos, y sigue caminando solo.
La realización final se instala entonces, tranquila e inmensa: este modo de funcionar (observador, canal que deja que las cosas sucedan a partir de las sensaciones corporales) se conserva todo el día. Ya no son los programas inconscientes los que deciden. Es el flujo de la vida. 💫
«La práctica es la vida. Al principio hago una o dos horas de yoga por la mañana. Al final, el yoga es todo el día.»
Ese es el salto cuántico de esta mañana: la sesión no se detiene cuando enrollas tu esterilla. Se infunde. Continúa. Se convierte en ti. 🙏
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Si ya tuvierais todo lo que queréis en todos los ámbitos, francamente os aburriríais tanto que ya no habría juego.
Tengo problemas, luego existo. Tengo una vida, luego tengo problemas, ¡oh, genial!
La práctica es la vida. Al principio hago una o dos horas de yoga por la mañana; al final, el yoga es todo el día.
Las voces del Nosotros
Los saludos de la mañana 🌅
La tribu se reencontró con las palabras sencillas y luminosas que inauguran cada sesión:
- «hola, tribu, besos» — Shakti Anne
- «buenos días a todos» — francis
- «Buenos días a todos» — Valérie
- «Buenos días a todo el mundo» — Cécile
La gratitud compartida 💖
Al final de la sesión volvió la misma palabra, declinada por varias voces, como un coro silencioso:
«gratitud te quiero» — Shakti Anne
- «grattitud» — francis
- «Gratitud» — Valérie
- «buen día» — Shakti Anne
- «buen día» — Rafaël
Estos mensajes, discretos y plenos, recuerdan que el Nosotros anatman también se teje con palabras breves, entre dos respiraciones. 🙏
Temas: gameplay · videojuego · no localizado · gratitud · marcha consciente · ritual matinal · entrega · realizaciones
Este artículo fue escrito originalmente en francés: Yoga Anatman : Et si la vie était un jeu vidéo dont vous étiez le créateur ?
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